Elegía desubicada: cuestiones de extra-territorialidad cibernética

(Propuesta –latente– para una desmarcianización de la literatura)

 

1.  ¿Hay vida ahí? Cuestión que ya apenas interesa a nadie. ¿Es que incluso interesa todavía la pregunta por la existencia de una parte –que ya no será quarta – de la que se pueda predicar “existe” –o un todo–? Lo que es cierto es que, indudablemente, ahí hay literatura ( que dice ...). Pues ya se sabe que mientras (interferencia) palpiten, vista, lleve, haya, no descubra, haya, no sepa, haya, se sienta, se llore, prosigan, haya, haya, responda, puedan o exista, habrá literatura, claro (elíptica o en bucle).

2.  Es sabido, de hace años, que, frente a la infructuosa búsqueda de huellas de ser vivo (inteligente o no), al lado de la algo menos infructuosa búsqueda (u ocultación) de agua –fuente de humor que fue, sólido y duro–, las diversas sondas teledirigidas por cualquier mando encontraban, a cada paso, textos. Las primeras expediciones tripuladas hacia ese territorio –poco después o incluso mucho antes de la segunda victoria, todavía más incontestable que la primera– tuvieron incluso dificultad para discriminar lo que era “texto” de lo que podía considerarse, con algún grado de confianza, “naturaleza”.

3.  Ya hubo expediciones parecidas; abismos análogos fueron salvados; no son nuevas las dudas sobre los seres; sí es la misma la convicción pletórica sobre el vacío del “vasto territorio”. Y también ya corrieron los mismos “ríos-de-tinta”, más lentos, menos virtuales, igual de oscuros. Así que lo de ahora no sorprende; no tanto, al menos, porque para eso está el olvido. Pero lo que no hay que olvidar es que, al final del viaje, siempre hay textos : el ojo atento (mecánico, siquiera) no puede dejar de descubrirlos.

4.  Pero, perdida la ilusión de la existencia, las preguntas son otras: ¿Qué dicen esos textos ( ahí hay... )? ¿Qué discurso constituyen entre todos? ¿Cuál es el margen de su deixis ( ahí yo aúllo –se ha oído– o quizá los formulismos malamente transcribibles que resumen la condescendiente afirmación o la destemplada exclusión del otro)? ¿A qué otro discurso se oponen –si ha lugar–? Y (es más) ¿quién los ha leído y qué intención tenía al hacerlo –o mejor: qué intentaba hacer–? ¿Cuál es o fue su modo de producción y difusión? ¿La escritura? ¿La vía oral o –más bien– la tópica? ¿Otras –que no excluyen la transformación del texto en resto–? ¿Es preciso ser de ahí o incluso hablar como ahí i.e. , obviamente: poseer su código– para entender o incluso percibir esos textos? Inquietud: ¿es preciso ser ahí y hablar ahí ? Si así fuera: ¿cabe confiar en el testimonio de los que dicen haberlos encontrado, puesto que no podían dejar de hacerlo? ¿Su interés es sólo científico, cándida y sinceramente político o acaso puramente lúdico?

5.  Por poner un ejemplo más cercano: si –como hay quien defiende: cfr. Harrison, Signs & Songs... –, el quipu responde al mismo esquema conceptual que la disposición de ciertos elementos arquitectónicos incas y es incluso –en cierto orden– un equivalente del modo de cultivar [¡!] la papa [ sic ] en las sociedades indígenas postcontemporáneas, ¿puede postularse la existencia de un modelo semejante, de una figura análoga, en la que se integre la prácticamente inmanejable cantidad de (valga la imagen) códices de ahí ? Temblor: ¿cuál sería esa figura análoga?

6.  Y, por fin, la pregunta que no deja de inquietar a la cáfila crítica, ávida de poner sus pies (tal vez cabría corregir esto, tal vez) sobre ese inmenso y cada vez menos aparentemente desconocido territorio que un día tuvo un color, hoy apagado bajo el espeso manto de textos (para ello –el contacto, el color o el espesor– neologismos inventaron los cronistas poco imaginativos de la primera hora: veremos si perduran... ¿veremos –siquiera mecánicamente–, si perduran?), la pregunta, hay que repetir, es, es: ¿tiene algún sentido hablar de literatura de ahí en el contexto –ya plenamente asentado– de la literatura de la galaxia? Si es así, ¿cuál?

 

Escolio :

Literatura galáctica (implícito en Rodríguez F.; más implícito o no en Deleuze-Guattari, de donde aquel podría haberlo tomado y aquí no se toma; tampoco de MacLuhan, por si hacía falta decirlo): necesidad de recuperar la metáfora, y no por su “fulgor” (como en otros contextos espúreos).

 

Coda cinicaínita :

¿Se expande, se contrae, se repliega esta galaxia? ¿Hubo un big-bang , hay una big-band , sólo un gang o, ay, un gang-bang ?