DIARIO DE ABORDO

• 8.00 am. 1984. LUNES. COSMÉTICA Y TERROR .

Petisme madrugador, con sus 23 años en la mochila, pone el despertador pronto en la mañana y comienza la redacción de un grupo de poemas que enmarca entre Novalis y Baudelaire, la Teoría de la actividad y el Éloge du maquillage . XXX poemas que oscilan entre la frivolidad hablando de Paracelso en una discoteca, hasta el caos indeterminado. Como el mismo poeta señala en la nota a esta edición, la obra se concibe desde un punto de vista unitario, sacada a la luz bajo la influencia y “fascinación” de los románticos alemanes, la música y también la moda. Apreciamos además cierta factura novísima buscando la senda del postnovismo, pues se pasean por estas páginas desde Rilke hasta Bowie, Dylan, Gingsberg o Paracelso, y además salta a la vista la preocupación formal aunque sin olvidar el contenido conceptual.

XXX poemas innominados que dejan cierto poso amargo tras su lectura con inquietantes imágenes como las repetidas del túnel, la jaula o los espejos, o con apuntes sugerentes como, qué venganza sino besar ojeras o Embellece el terror .

Dicen que a quien madruga dios le ayuda. No podemos contrastar la información pertinente para asegurarlo, pero Petisme madrugó y le llovieron críticas propicias. La cubierta verde y la foto de un jovencísimo creador deslumbraron a los críticos mientras leían los poemas.

• 11.00 am. 1989. Martes. EL OCÉANO DE LAS ESCRITURAS .

Petisme, con los ojos un poco cerrados y somnolientos pero con los poros bien abiertos a la realidad, de un salto baja a la calle y desde el asfalto se dispone a estudiar la fauna propia del ambiente.

Los espejos que sirvieron de antaño para deformar la realidad y descubrir la auténtica cara de los héroes clásicos, aquí los vemos dispersos por toda la inmensidad del océano. Ese uso de los espejos quizá nos haga cruzar más allá de los mares -y del océano atlántico- y recordar a Borges. El uso de estos elementos nos hace pensar en la dudosa y precaria identidad del hombre.

Dando un paseo por la Gran Vía parece que el día ha salido nublado, un gris ceniza que no parece animar al optimismo, ni el amor sirve para ver un pequeño rayo de esperanza, “quien mata por amor no mata sino en defensa propia”, lo cual provoca un sentimiento de desilusión, de angustia, esa calle nunca ha parecido tan larga, “de las cosas del mundo ya no espero favor, el pasado me queda como oro por cribar”.

Pero vamos llegando al mediodía y en el último momento vemos que el astro rey ha decidido despertarse y nos guiña un ojo. Habrá que dudar de su intención; otra voz que habla para despedirse de la obra nos deja una sensación de resaca después de la marejada.

• 14.00 pm. 1990. Miércoles. LA HABITACIÓN SALVAJE.

Hora de la comida. No vemos al poeta como un ser carnívoro por naturaleza, pero quizá en un ataque desgarrado contra la humanidad prefiera vérselas primero con el reino animal.

Las jaulas, las drogas, lo salvaje recorren esta habitación. Nos encontramos con capítulos inquietantes como ese “pasaje del terror” en el que el momento del nacimiento que al principio se plantea como un hecho alegre se va convirtiendo en algo aterrador que nos deja con la mirada de un feto desde un frasco de formol.

Son las dos de la tarde según marcan esos perseguidores del tiempo. Las tiendas están cerradas, los habitantes de la ciudad huyen en busca de una sombra, dejan la vía libre para que los animales se conviertan de nuevo en los amos.

Entre ellos no faltan jirafas, buitres, camaleones “que cambian de color como lo hace tu corazón”, pero sin lugar a dudas gana cuerpos en esta competición el gato Moi- que Bast lo tenga en su gloria- . Moi no solo es el gato del poeta, su mascota, es la extensión de su alma, su presencia cuando él se aleja.

Su escritura “oscura como el vino” a medida que va pasando el día, va ganando en claridad y cuerpo.

• 17.00 pm. 1993. Jueves. AMOR Y CARTOGRAFÍA .

La hora de la siesta. Hora de ensoñación, hora malhumorada por el despertar y salir del paraíso, hora en la que se tienen las ideas más claras, mas energías para llevarlas a cabo. Hora en la que se definen los temas, las filias y fobias del poeta.

El poeta postmoderno hace su aparición en los juegos tipográficos, palabras que dejan sin decirse, que las imagine el lector o qué más da lo que digan las palabras...

El artista se hace más presente, muestra sus gustos personales, Klee aparece en el mismo poema que la fotografía encarnada en una cámara Fuji. La mitología clásica mezclada con elementos modernos, las fronteras geográficas, temporales como en los sueños se rompen. Los paraísos y lugares no tan agradables nos son traídos de mano del poeta, perfila sus ciudades aunque nos deja con la duda de la existencia de un lado oscuro. “De Lisboa hay que huir”, “ toda ciudad es una dolorosa decepción”.

La conciencia política salpica ya los poemas, con temas que desgraciadamente se van a repetir como un mal sueño a lo largo de los años. La guerra siempre es la misma, ya sea en la antigua Yugoslavia, donde una pareja vive su pasión en un marco donde la pareja Eros y Thanatos vuelve a ser de nuevo inseparable, ya sea el conflicto palestino, tan largo como incomprensible.

Pero de esta siesta se nos queda un regusto agradable, una mirada con cierto optimismo, el amor como salvación y como lo único racional que nos puede guiar en este mundo.

• 20.00 pm. 1996. Viernes. CONSTELACIONES AL ABRIR LA NEVERA .

Petisme ya siente la llamada de la nevera a estas horas de la tarde, pero antes de hacerse con todas las constelaciones refrigeradas, el Demonio Petisme (como titula C.E. de Ory su prólogo) compone un ballet y un réquiem, un autorretrato y un panfleto. Y después descansa con una galaxia debajo del brazo.

Es Constelaciones en la nevera un libro con estrella en el que encontramos todo aquello que buscábamos tras su cubierta amarilla: el compromiso social tratando temas como las violaciones de las mujeres en Bosnia en Lamentaciones desde los bares de Bosnia , la traviesa Nebulosa del Cangrejo en una fresca reflexión en otra esfera, la metaliteratura o meta-momento-de-creación en Cuando escribo , la naturaleza y los crímenes ecológicos en clave crítica en Paradojas de la belleza ... un universo multitemático arraigado al tiempo en que fue concebido, fines de los noventa.

Treinta y cinco poemas en esta ocasión cada uno de ellos con título incluido. Del pesar a la alegría, la lectura del poemario nos sumerge en el mundo del poeta que tras cuatro libros de poemas y ya en viernes, nos reclama un suspiro Bajo la parra , como sugiere el último poema incluido en Constelaciones .

Mientras el jugo refrescante de la uva ya corre por la garganta de Petisme, el público nos para por la calle preguntándonos por este su quinto libro; y es que la difusión de esta obra es mayor, la editorial más potente... respondemos gustosamente a todas las peticiones de encargo.

• 23.00 pm. 2000. Sábado. BUENOS DÍAS, COLESTEROL .

Aún con una ligera turbación tras el atraco a las ocho de la parra, Petisme, con la barriga llena, saluda al colesterol y a la noche. El libro con el número seis se convierte en ganador del premio Sial de poesía y, como señala Túa Blesa, quien prologa el poemario, “el discurso poético de Ángel Petisme saluda a una sociedad enferma”. El colesterol como metáfora-contenedor de imágenes y realidades sociales: el culto al cuerpo y la miseria, aliñados con el hambre y las religiones.

Desde el título que resulta un homenaje a Sagan y su Buenos días, tristeza , apreciamos que la evolución es hacia una poesía con voz propia que habita en sociedad. La presencia aragonesa en poemas como Los Aragonautas y Un aragonés en el armario , la presencia del mundo artístico con Catherine Deneuve y R. Graves, la lucha, la crítica política en Tierra y Libertad , La justicia de los inocentes , Viaje al centro ... la ironía y la utilización de formas extrapoéticas en Proceso para clonar a un poeta o Régimen del doctor Swing .

Una semana ajetreada, caminando cada vez con un compromiso más claro, con la voz afinada tras las gárgaras, con el arma y la distancia de la ironía reflejada en su espejo. Ya son las doce, doce campanadas. Seis libros, seis mundos.

-Y el domingo descansó.