MI HERMOSO PERDEDOR O ¿POR QUÉ LEONARD COHEN?
“Nei villagi di frontiera guardano passare i treni
le strade deserte di Tozeur
da una casa lontana tua madre mi vede
si ricorda di me delle mie abitudini.”
Franco Battiato
por Octavio Gómez
Tengo una terrible sensación cada vez que me enfrento al folio en blanco o releeo lo que he escrito en un momento de salmódica necesidad: parece que todo, que cualquier tema… ya ha sido tocado por su mirada de ángel caído. No encuentro la originalidad ni siquiera cuando oigo a Eduardo Benavente llorando en el piso de arriba. Los dos miramos el teléfono de la habitación esperando que los denarios que hemos ahorrado sean suficientes para pagar la renta y que tú vengas, que vuelvas a llevarme al lado adecuado. Tu pecho, tus labios, las piernas largas como un pecado que no puedo controlar…estás mucho más buena que Caronte.
Te acurrucaste junto a mí y Cristian Slater puso un viejo vinilo. Abrí un libro azul y elegí la playa equivocada para elevar mi plegaria… congrio frío y cocaína. Me llevo a cada viaje que hago su libro: La Energía de los Esclavos . Ha estado en Vigo, París, Buenos Aires, Madrid y Lisboa. También se lo he regalado a dos de las personas que más admiro. Quiero compartir con ellos el olor de las gafas de sol quemadas por un puñado de moscas y todos los violines desafinados.
He robado dos discos de Cohen: Songs from a room y Various Positions . Volvería a hacerlo. Tomé anfetaminas en Lisboa junto a una holandesa de formas prominentes y la única manera que tenía para comunicarme con ella era la letra en inglés del Aleluya…le digo: hasta que esté seguro dentro de ti. O si no inténtalo por la parte de atrás. Me han robado The Beautiful Losers .
Estuve escribiendo canciones sentado en la Plaza de Mayo, imaginé tener una Olivetti portátil, quise que la chica que vivía bajo el ruido de los trenes fuera Marianne. Me regalaron una gorra y una semana más tarde el maestro Cohen aparecía con ella en la edición española de Rolling Stone.
Creo que todo el mundo debería escuchar I´m your man (el disco) entero una vez en la vida, que el cabrón de Cohen escribre las canciones para meterse entre las piernas de las mujeres. Creo que a él el truco le funciona mucho mejor que a mí. Me cago en Bob Dylan y en Neil Young y en Lou Reed y en sus puñeteras canciones para beatniks que no supieron reciclarse, granjeros preocupados por sus cosechas y urbanitas que se tocan el joystick porque se aburren. Cohen escribe de las mujeres y de Dios, de la muerte y de sus errores. Cohen canta para mí cuando estoy triste, no se queja de que lo saque en mis textos, ni que le obligue a compartir mis sueños. Sergio me dijo que cuando tocó en el Rincón de Goya estuvo todo el concierto con los ojos cerrados. Seguro que se imaginaba a la mujer de la tercera fila en ropa interior.
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