Es que este
es un territorio duro, dominado por una ciudad que es más
bien un poblachón monegrino desamparado, sin las cosas
buenas de los pueblos de los Monegros. Vivir aquí es
muy duro, nos rodea un paisaje aterrador barrido por el viento,
nos salva un poco que esa dureza produzca también locos
maravillosos que hacen soportable Zaragoza. Me refiero a los
poetas, pintores, gentes del cine y locos en general. Gracias
a ellos resulta más soportable el tedio pueblerino.
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