NARIZ

Ese picor por dentro de la nariz, que anuncia las inminentes lágrimas. Ese picor que a veces sirve para recordarte que estas vivo, que hay montañas de sentimientos. Y la luz del sol que ya viene de primavera. Y los asuntos del día a día, que se descubren de repente tan sosos, y para que eso ocurra, se tiene que morir alguien. Bien vamos, bien. Entre la tozudez de querer ganar más dinero y el despilfarro del tiempo. Nuestro siguiente hijo se llamará Arturo.

Felicidad, qué tonto soy de no buscarte. Derrocha el tiempo, derrocha; verás que cara se te queda cuando harto de inflar castillos descubras que aun eres quebradizo por dentro, que no has ganado en consistencia invisible, que sigues ,en cualquier momento de despiste, alienándote con las mismas tonterías de siempre. Espera, espera y verás.

Abrasador verano de mezquindades es tu mente, o parte de ella. Más, ¿si no te preocupas tú de domarla, quién lo hará?, ¿esperas intercesión divina, magia antigua? Sin remedio, sólo escribes si se te muere alguien. A este paso, para cuando termines un libro, sólo habrá cruces a tu lado.