narrativa
JAVIER TOMEO
 

Nuestro encuentro con Javier Tomeo
Por Ana María Pinar y Sonia Remiro

Como un Armando Duvalier cibernético pero sabiendo con seguridad que dábamos con el objetivo deseado salieron de nuestra bandeja dos emails exponiendo la idea de nuestro portal y pidiendo colaboración, un ancla de peso que amarrara estre proyecto y no se perdiera para los navegantes entre procelosas aguas. Como buen interlocutor se muestra receptivo y no espera como la mujer dialogante de El cazador de leones y decide pasar a la acción y hablar con nosotras.

Hotel Palafox, cinco estrellas, Martes 13 y rondando las 6 de la tarde. Entrada al reluciente hall del hotel y una sonrisa desde una mesa nos invita a subir y sentarnos a su lado. Comienzan las pocas presentaciones que se necesitan entre gente que quiere hablar de algo interesante. Apoyo desde el primer momento a la iniciativa; valor consagrado y madura que sigue apostando por la ilusión y la iniciativa de la juventud.

Nos permite la intromisión de permanecer- y poder escuchar- ante una llamada. ¿ Llamará a la embajada de la República de Bolongo? Como buen perfeccionista parece que quiere cerciorarse de que haya llegado al periódico su artículo corregido para el viernes, de no ser así, su amigo Ramón no se lo perdonaría.

Comienza a hablar y se dejar ver su experiencia, el saber que dentro de la literatura no se pueden crear enemigos- si ya somos pocos.... Así que la mejor manera de editar un libro es escribir, dejar reposar, releer, corregir y si el material es bueno no habrá editor que se resista.

Agenda llena de nombres que ofrece, contactos que lo erigen en un padrino aragonés- porte no le falta. Nos ofrece su apoyo, su obra y un brillo final en los ojos al ver el fanzine Confesiones de Margot, sacado adelante gracias a un grupo de jóvenes.

 

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