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El 15 de abril de 1980 Sartre murió.
Nació el 21 de junio de 1905. Aunque las bodas
de plata con los autores también se celebran
con exposiciones, premios y publicaciones varias, los
centenarios son los que se llevan la palma, ya sean
de nacimientos, de muertes o de resurrecciones. Y en
este caso, y estamos todos mucho más contentos
y felices, celebramos el centenario del nacimiento de
este gran pensador y escritor francés, Jean-Paul
Sartre, que tantos ríos de tinta ha hecho correr
desde que comenzó la publicación de su
obra.
Escritor y pensador comprometido con
la política y sociedad de su tiempo, desde una
posición crítica del sistema soviético
-en 1956 rompió sus relaciones con el Partido
Comunista-, en 1964 ganó el Premio Nobel de Literatura,
aunque se negó a recibirlo y, en 1973, casi ciego,
se retiró de la vida pública. Murió
en París, la misma ciudad en la que había
nacido.
Entre 1933 y 1934 permaneció
en Berlín para estudiar la fenomenología
de Husserl. Poco después publicó sus primeras
obras, marcadas por el método husserliano: La
trascendencia del ego (1936), La imaginación
(1936), Bosquejo de una teoría de las emociones
(1939) y Lo imaginario: Psicología fenomenológica
de la imaginación (1940). Entre tanto, con
su novela La náusea, que apareció
en 1938, comenzó a crecer su fama de escritor.
En 1945 salió de la imprenta su obra filosófica
principal, El ser y la nada. A ella le seguirían
El existencialismo es un humanismo (1946) y La
razón dialéctica (1960). Su obra como
novelista continuó con la publicación
de La edad de la razón (1945), El aplazamiento
(1945) y La muerte en el alma (1949). Publicó
además varias obras de teatro: Las moscas
(1943), A puerta cerrada (1945), La mujerzuela
respetuosa (1946), Las manos sucias (1948),
El Diablo y el Buen Dios (1951), Nekrassov
(1956) y Los secuestrados de Altona (1960).
Otras obras suyas son: Cuestiones de método
(1957), donde expresa una crítica al marxismo;
Las palabras, que evoca su infancia; y los tres
tomos de El idiota de la familia.
En la Biblioteca Nacional francesa
François Mitterrand de París, ciudad que
vio su muerte y su nacimiento, se celebra el principal
acto previsto para el año Sartre, una exposición
que reúne más de 400 documentos, recortes
de diarios, posters, así como extractos documentales
y entrevistas con el filósofo.
Sus manuscritos apenas tienen
correcciones. Escribió hasta en el último
espacio de las cuartillas y su letra es nerviosa y pequeña
pero legible. Tan sólo de vez en cuando aparece
alguna palabra o línea tachada, sobre todo en
La náusea, una de las pocas obras que
debió corregir con alguna dificultad, como se
puede ver en las vitrinas de la exposición. Todos
tendremos la oportunidad de ver esta exposición
hasta el 21 de agosto. ¡Ya sabemos un destino
más para nuestras deseadas vacaciones de verano!
Después de subir a la Torre Eiffel, por ejemplo.
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