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Ayer tarde se inició
en la Biblioteca de Aragón el ciclo "Escritores
en las bibliotecas". Mil y Una Historias tuvo el
placer de acercarse a la primera de estas sesiones mensuales
para escuchar a Javier Tomeo. La presentación
del ciclo fue breve para dar paso a la intervención
del autor. Esta serie de charlas, está relacionada
con el programa escolar de "Invitación a
la lectura" que coordina Ramón Acín
y del que os ofreceremos más noticias dentro
de poco.
A Tomeo le suena el
movil, es Felix Romeo, que no tardará en aparecer.
En el Salón de Actos estamos en familia, la nieve
ha dejado en casa a unos cuantos y ha habido algún
problemilla de coordinación con el horario de
comienzo así que al final empezamos a las 19.30
h., pocos, pero bien avenidos. Entre los asistentes,
amigos del autor y fieles seguidores.
El también escritor, Ismael Grasa, se encarga
de presentar a Tomeo. La presentación es más
un diálogo entre ambos en el que nos dan unos
apuntes sobre su vida y obra, además de alguna
anecdotilla graciosa que despierta las sonrisas de los
asistentes.
Cuando Tomeo toma la
palabra nos cuenta lo tardío de su vocación
de escritor, nos habla del realismo social de los años
de sus primeras andanzas literarias, de la vida en la
ciudad y como se autocensura a Kafka para no caer en
la devoción.
Se ha dicho de él
que es "una inesperada colisión entre Kafka
y Buñuel". "¡Qué más
quisiera yo!", dice Tomeo. Nos habla de sus adaptaciones
al teatro, de internet y de sus extraños amigos.
Nos reimos con él de historietas de sus comienzos,
del "vuelva usted mañana", de frustradas
novelas del oeste y de una "Historia de la Esclavitud"
que escribió bajo seudónimo (y que Felix
Romeo, que acaba de llegar, encontró por casualidad
en una librería barcelonesa). Los asistentes
se animan y preguntan sobre sus personajes, el cine,
ediciones agotadas de efímeras publicaciones
y la inmoralidad de matar a las cucarachas. Ante una
solicitud de recomendación de una de sus obras,
Tomeo exclama tajante: ¡Todas!, claro.
20.30 y a punto de
concluir, aparece Supermaño y nos arranca unas
sonrisas, Tomeo hace gala de complicidad y se despide
cariñosamente de todos nosotros. El autor aprovechó
el acto para anunciarnos que en unos días estaría
en la calle El Cantante de Boleros, su última
obra y nos emplazó a la siguiente sesión
de este ciclo, que tendrá lugar el próximo
8 de marzo de la mano de Julio Llamazares. Allí
estaremos.
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