Lo
tiene casi todo para caerme mal por puritita envidia
y sin embargo se queda con el público a pesar
de que -menos mal- no es actor. Aunque eso es discutible.
Es Agustín Sánchez Vidal, catedrático
y amante del cine, el encargado de presentar a David
Trueba, ya habitual en Zaragoza. Comienza con algo que
pocos sabíamos, el IAE que le corresponde a un
guionista de cine es el mismo que el de un ceramista,
un artesano o un miembro de una cuadrilla de toros...
-ya se ha ganado a todo el mundo-. Y es que, como él
mismo dice, el oficio de guionista tiene poco que ver
con el de novelista o autor teatral, está mucho
más emparentado con el ambiente circense, con
los juglares, con los contadores de cuentos. Es el mundo
del ocio, el guionista, como el payaso o el domador,
entretiene y divierte.
"Es ya preocupante
que no haya preguntas... que uno tiene su aguante...".
Y sí las hay. Sobre su primera novela Abierto
toda la noche y la posibilidad de adaptarla a la
gran pantalla, sobre el tiempo medio que se utiliza
en escribir un guión, sobre lo mal pagado que
está este trabajo. Porque afirma, "es un
trabajo que no existe" y no ha existido nunca.
Las preguntas se suceden,
la complicidad con Luis Alegre, Sánchez Vidal
y Félix Romeo, los proyectos de futuro y esa
forma de hablar, que nunca sabes si está riéndose
de ti o te habla más en serio que nunca.
Cómo va a caernos
mal.
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