Es
un universo nuevo, emocionante y atrayente. Nada tiene
que ver con los cromáticos comecocos con los
que puede que asocies los juegos de ordenador y videoconsola.
Aunque puede también que tú seas de los
que has estado esperando el HL2 desde hace
cuatro años, sabes que el E3 de este
año presento un nuevo Far Cry llamado
Fear para el año que viene y que el motor
del Doom3 es superior al del UT2004.
Entonces te sonará familiar todo lo que a continuación
vas a leer.
Ciertamente la industria
del videojuego se está convirtiendo en el gran
coloso del ocio, desbancando al cine, a la lectura y
a los paseos románticos con niebla. Juegos que,
de hecho, no son aptos para niños, despiertan
pasiones desatadas. Una casita de muñecas virtual,
los Sims, ha vendido 30 millones de copias
y han sacado nada menos que once expansiones (la secuela
Sims 2 ha vendido un millón de copias
en un mes). Las cifras ponen de manifiesto que no estamos
hablando de “los cuatro frikis que antaño
vivían en un universo paralelo”. Las estadísticas
son escalofriantes, la mitad de los españoles
entre 13 y 35 años juega entre tres y cuatro
veces por semana. Y esto sigue subiendo.
El secreto del éxito
de los videojuegos está en la transgresión.
Y frente a los monstruos, a las guerras casi reales,
a Larry y sus ligoteos, a la construcción de
tu propio mundo en la pantalla… están los
libros, no como contrapunto sino como otro camino para
recrear esos monstruos, esas guerras, esos ligues y,
en definitiva, tu propio mundo. Y es que los escritores
y los libros siempre han sido transgresores, antes los
quemaban y quemaban a los que los escribían y
a los que los distribuían, debías tener
cuidado con los libros prohibidos y los libros sagrados…
Hoy, este mes, las
campañas de fomento de la lectura identifican
los libros con “un papá que se duerme mientras
lee”. Adrenalina, sexo, aventura, diversión…
los videojuegos se venden y se usan… los libros,
en cambio, se venden pero se leen solo a veces.
Una
vez identificado el éxito del “enemigo”,
analicémoslo. Si lo conocemos bien, podremos
aprender de él, superarnos y vencerlo. O si nos
gusta mucho podemos aliarnos con él*.
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