| ¿Y ustedes, de qué se quejan? Vivimos tiempos rsaros (vid. El país de lo maravilloso, realmente). París, la tierra de la fraternidad, la libertad y demás está que arde. Todo comenzó por un cortocircuito y ahora el toque de queda manda en la ciudad. Que la ciudad azul con sus puentecitos tenga toque de queda es antinatural; Horacio y la Maga nunca se habrían encontrado en la nocturnidad y nos habríamos perdido sus recorridos. Los clochardes seguro que no viven tan a sus anchas; Notre Dame no será admirada de noche por personitas que se olvidaron de que ellas sí que tenían toque de queda en su maravilloso hotel y tienen que volver a la carrera mientras las gárgolas las observan.
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