| Noche de Erasmus con Estrellados. Castañada , fiesta en la que se celebra la llegada del Otoño, consiste en comer castañas, boniatos asados y los famosos panellets. Este año toca en casa de Federico, un batería que estudia bellas artes y con el que tengo un proyecto electrónico que a veces suena de maravilla, otras es espantoso. Cerveza, vermú, vino, ron y pomada, bebida típica de Menorca. Demasiado alcohol, pienso yo. No hay ni rastro de castañas ni panellets, para mí no hay problema: odio las castañas asadas y los boniatos me gustan fritos. Federico ha invitado a su novia y un puñado de amigas de ésta, estudiantes Erasmus. Yo he llevado a los músicos, Marcelo y su chica Elena, Quimet que está enfadado con su mujer por una historia muy larga que otro día contaré, también está Danniboy, que lleva demasiado tiempo sin una mujer y está al acecho de todas las niñas. Ha venido Luc, el vecino de Fede, es un tío belga con mucha chispa, pero no es consciente de ella y ahí está su encanto. Siempre está presente cuando Fede y yo trabajamos. O le gusta nuestra música o está muy aburrido. Cenamos pasta a la putanesca , garbanzos al estilo argentino, una cosa de patatas que no logro identificar y varias cosas más , cortesía de las jóvenes erasmus. Nosotros sólo hemos aportado el alcohol y la música. Luc se sienta cerca de la más guapa, otro soltero con ganas de piel. En un silencio ella, rubia, piel fina y delicada, francesa de nouvelle vague , le pregunta a Luc: estás aquí por Erasmus / no, no hace 16 años que acabé mis estudios/ vaya pero qué edad tienes/ 38/ no los aparentas / por ahora no, pero si sigo con este ritmo que marca la Marquesita en unos meses envejeceré todo los años de golpe . Ahora resulta que soy yo quien los lleva por el mal camino, como si ellos solitos no se lo montaran la mar de bien. Después de los cafés y demás cositas Federico propone subir al terrado del edificio a ver las estrellas. Mis músicos y yo nos miramos... bueno, luego vamos, subid vosotros , todos los solteros se marchan a ver quién consigue una presa. El resto nos quedamos con la Pomada, que al final resulta una de esas bebidas fáciles de tragar y que sube rapidísimo a la cabeza. Los estrellados de vez en cuando bajan a por bebida y cigarrillos, nosotros cada vez más borrachos y casi avergonzados decidimos marcharnos de allí. Federico agradecido porque no demos mas el espectáculo nos despide. Me pide por favor que no me pase, mañana grabamos un tema.. sí , si, Fede no te preocupes me voy a la cama enseguida . Lo malo es que camino de casa siempre topamos con algo, hoy el City Hall, una discoteca donde Quimet nos mete por la cara, no sé que negocios, ni quiero saberlo, tiene con el dueño. Y la noche acabó como siempre, tarde y con muchas risas. No sé de qué nos reíamos…creo que de nosotros mismos. |