Las drogas hacen daño, sólo si una quiere.

El sol y la pintura color calabaza hacen esta casa mágica, la de Danniboy, que sigue durmiendo. Para lo joven que es ha vivido más que la mayoría de personas que conozco. Tiene un millón de fotos y recuerdos colgados por todas partes, todo un caos pero con alegría. Hay muchas plantas, cosa que me extraña, con lo dejado que es. ¿Cómo no se le mueren? En mi casa, si María, la señora de la limpieza, no se encargara estarían más mustias que la gente los lunes por la mañana en el metro camino del trabajo. Yo me deprimo si miro las caras de la gente con sus arrugas de preocupación y la poca ilusión por el día a día. Es el ritmo que marca esta ciudad, Barcelona; no me extraña que sea una ciudad tan rica y cosmopolita, o al menos eso dicen. Pero él no es así, su cara siempre tiene una sonrisa y sus ojos siempre miran apasionados; todo lo vive, lo siente; día a día con despreocupación.

Preparo café y pongo un disco de Django Reinhardt , me siento cerca de la terraza, dejando que el sol me acaricie; siento una placentera alegría. Intento dejar que la sensación lo ocupe todo y mantener el cerebro en blanco, cosa imposible: llegan los indeseados pensamientos.

Ayer se nos fue de las manos: de la amistad y camaradería de músicos pasamos a besarnos con tanta pasión que acabamos aquí, en su cama, haciendo lo que no debo. Sí, sí, me acosté con él, y sé que el resto de los músicos me matarán. Marcelo dirá con su acento italiano, tan divino: pero Marquesita, por favor, que es un niño. Y yo responderé: Marcelo,¡por Dios!, no seas antiguo, mira Demi Moore: debe tener 50 años y su novio 25 , bla, bla, bla... Uy, ¡el café! De tanto divagar se ha quemado; da igual un poco mas amargo de lo normal.

Marcelo tiene toda la razón del mundo, esto se puede cargar la banda y al menos ahora tenemos trabajo: tres noches por semana en el Fortuny , restaurante del barrio del Raval , donde los que no tienen ni idea de jazz van a cenar y ponen cara de entender y disfrutar, pero la verdad es que queda muy bien decir que te apasiona el jazz y que siempre que puedes cenas en ese lugar, pero no me los creo, aunque me dan de comer. Dos horas de standards y todo el día para vivir lo que me da la gana. En fin con la taza de café en la mano, Django y el regusto de la culpa por lo de anoche, sigo intentando dejar la mente en blanco, pero no hay manera. Estilo de vida, camino escogido...

Ayer me pasé fumando y no siempre me sientan bien los porros. Bueno, no me sienta bien casi ninguna droga; claro que siempre es por mi estado anímico; no, mejor dicho, depende de la mujer que sea ese día. Soy dos, a veces más de dos, pero las que hoy me preocupan son las que se pelean para llevarme por un camino u otro. Éstas, mis dos Marquesas, se pelean por enseñarme como debo vivir, me indican cada una la elección adecuada. Una que es fuerte, sabe que no es una elección de hombre, ni de profesión ni de nada más que YO misma, seguir adelante con lo que soy. La otra, la insegura entra en acción como ayer al fumar maría y ya no quiero lo que tenía, ni quiero seguir con lo que hacía, ya sea un hombre, una canción o cualquier otra cosa. Ésta la tengo identificada como la débil, la que se preocupa del que dirán, la que no sabe vivir sin la aprobación de los demás.

Danniboy se despierta y sale al comedor desnudo. ¡Dios, qué hombre más lindo! Se acerca y me besa. Es dulce y chulo a la vez, como un niño travieso, con unos ojos negros que me estremecen por la pasión que contienen. Se despereza frente a la terraza con la puerta abierta; las vecinas de enfrente deben estar contentas. Me sonríe con la carita encogida por el sueño y dice, me pones un café, voy a ducharme y luego te llevo a comer al vegetariano ese que tanto te gusta, El Tomate . Está en un lateral de la Iglesia Santa María del Mar, justo al lado de mi casa, en el Borne. Es un sitio muy pequeño pero se come muy barato y ligero.

Vuelve a besarme, niña no te preocupes por nada, si sale bien, estupendo, y si sale mal, pues nos quedará la música . ¿Podré pasar sin el desde hoy? No lo creo, la he cagado, me gusta demasiado. ¿Pero no es un poco macarra y chulo para tu gusto? Otra vez vuelve la insegura a controlar mi pensamiento. Vamos a ver, Marquesa, que coño importa que él sea como sea si a ti te gusta, y por los demás como dicen los Mártires del compás. Anda primo vive tú a tu aire y que la gente hable.

Oigo caer el agua en la ducha, intento que estos pensamientos no controlen mi cabeza y seguir viviendo al día. La doble moralidad tiene que desaparecer. Danniboy no padece esta lucha de doble moralidad, y es esto lo que me atrajo de él. La primera vez que lo vi, se presentó, Danniboy, guitarrista , tú debes ser La Marquesita? Entonces sacó de su bolsa el Real Book y empezó a tocar todos los temas todos a vista, sin conocerlos; sus dedos se deslizan por las cuerdas con una suavidad. Tiene ese estilo gipsy francés que hace de cualquier tema una alegría. Ese día ya imaginé: si sus dedos acarician así la guitarra que no hará con el cuerpo de una mujer... uyuy que miedo: La Diva con el Gipsy francés.

Sigo escuchando a Django ; el sol ilumina esta casa y me hace sentir que sí es este el camino. Danniboy sale del baño envuelto en la toalla y se lía un porro, me lo ofrece y lo rechazo, hoy no quiero variaciones. Aunque hay días que los porros me sientan de maravilla: son esos días que los dejo actuar, rodeada de la gente que me quiere y sabe de mis paranoias; ellos dejan que me marche, que regrese, que me ofusque, que me ría, que abandone, que retome. Que sea yo misma.