Mañana es otro día

Terminamos la actuación y Quimet propone ir a comer algo a la Gallega, bar del barrio Gótico, donde se come un lacón exquisito y pan de centeno, "amb tomaquet". Danniboy vendrá más tarde, ha quedado con un trompetista que queremos para el grupo, Tosti.

La gallega es una mujerona, con curvas poderosas y cara de soledad; se dice por el barrio que es algo ninfómana, pero creo que es un mito. A los hombres les gusta pensar que existe alguna. Marcelo lleva tiempo camelandose a la gallega: está forrada, ésta es un braguetazo . Deboramos el lacón y el embutido, los cafes son el mero trámite para llegar al momento en que la gallega echa la persiana y saca las botellas de orujo, Quimet prefiere de hierbas, Marcelo y yo de café; es delicioso pero te pone la cabeza calentita en dos segundos. Acabamos la botella; la gallega y Marcelo ya están en otra mesa hablando en un tono muy íntimo. Aprovecho para hacer planes con Quimet, tenemos una actuación en el festival de Jazz de Sitges el próximo fin de semana. Tengo que cuadrar esto con mi visita a Madrid: hace unos meses que mantengo una relación con un pintor, nos vemos de tanto en tanto y ese fin de semana era para estar con él. Quimet me dice: no, a Madrid no vas, para qué coño vas a ir. No destroces a Danniboy, ten cuidado y no le hagas daño . Marcelo desde la otra mesa dice: es igual él la dejará en tres o cuatro días. Quim responde: no, lo dejará ella y como amigo de los dos, sobretodo porque te conozco, Marquesita, no lo jodas. O estás o no estás, pero no juegues con él; el grupo se puede ir a la mierda, y no es porque me moleste, que hagas lo que te de la gana; es más, me divierte, pero ahora es un amigo y no quiero que sufra. Las palabras de Quimet resuenan en mi conciencia; tiene razón, con Danniboy estoy muy bien, pasamos muchas horas juntos, y desde hace semanas sólo una noche he dormido sin él, porque fue para dormir con otro. Cuando al día siguiente lo vi con su sonrisa habitual estaba teñida de miedo.

Alguien golpea la persiana, el Cocainómano y Ojo de Cristal; son dos frikis que siempre rondan por aquí. La gallega les sirve unas copas y regresa junto a Marcelo; creo que hoy conseguirá meterla en su cama. Ojo de Cristal se sienta cerca de mí y me dice: hoy te leo la mano, Marquesa. Llevo como dos meses insistiendo para que lo haga. El Cocainómano ya está en lo suyo: no para de hacerse rayas. Habitualmente, se lo mete de golpe todo en un par de horas y se marcha a dormir; yo, con esa cantidad de droga en mi cuerpo tendría que bailar dos días. Nos metemos unas puntitas todos, incluída la gallega, se le ve muy animada.

Vuelven a tocar en la persiana; es Danniboy con Tosti. La gallega ni se inmuta, nos deja abrir a nosotros y les sirvo unas copas; yo ya he acabado con el Bombay Zafiro y empiezo con el blanco, ¡uy!, mañana tendré una resaca bestial. Tosti es un encanto, guauuu, Marquesa, estás muy guapa de negro... Mientras dice esto busca a Danniboy que asiente. Tosti es italiano, como Marcelo, con una sensibilidad exquisita y un gran humor. Soltero patológico, como casi todos los músicos que conozco. Es un buen músico; me gusta oírlo cuando canto, me da buenas vibraciones. Nos sentamos a hablar de los próximos bolos donde Tosti tendría que colaborar; se le ve con ganas, el jazz le gusta, aunque lo que más toca es funky. Claro que para ganarnos la vida todos hemos tocado hasta la Bomba, pero de eso hace mucho tiempo; ahora el cuarteto funciona haciendo jazz y algún tema propio, compuesto, claro está, con más de una droga. Parece que borrachos como cubas ya tenemos fijado todo para el fin de semana siguente. ahora nos podemso desmadrar aún más. Vamos a bailar pero antes le digo a Ojo de Cristal: Lindo, ¿y mi mano? - No tengo que leértela para predecir un futuro de éxito, todo lo que quieras lo conseguirás, sólo tienes que quererlo de verdad. Pues vamos bien, si el único pitoniso que conozco no me quiere leer la mano, provaré el próximo día, ahora ya sólo quiero bailar y dejarme llevar. La gallega no se apunta, vaya, creo que Marcelo tendrá que dejar su braguetazo para otro día.

En la calle, Quimet, el de los contactos, nos propone ir al Jamboree; entramos gratis siempre y sin colas. Por la calle nos detenemos frente a un grupo que toca en la plaza del tripi, nos paramos y, como no, acabamos sumándonos a ellos. Una buena mezcla, flamenco con un toque de jazz; un gitano, Antonio, canta; a la guitarra Julio, otro gitano; Danniboy coge su guitarra, Tosti saca la trompeta y yo me pongo a hacer lo que puedo en los temas que conozco. Quimet y Marcelo pican palmas muy bien, cogerlos es imposible, que manera de contar. Tras tres temas hemos decidido no ir a bailar; este ambiente nos gusta más; el Jamboree seguirá ahí la próxima noche, con sus extranjeras guapas y los negritos guapitos que atacan a todo lo que se mueve. Seguimos con el flamenco; los dos gitanos siguen tocando temas. Aparece la policía para que dejemos de liarla: ¡¡si ya nos vamos, ya recogiamos!!. Tras tres toques de atención nos marchamos a otra parte. Vamos al Ala; con un poco de suerte podemos tocar algo más y seguir riendo; por el camino Marcelo prepara unas rayas y seguimos "pa lante".

En el Ala ya hay otro grupo de locos tocando, hacen un blues raro; supongo que porque el cantante ya no pronuncia muy bien y el guitarrista cada dos por tres da una nota fuera de lugar. Ahora que otros tocan hablamos con Antonio y Julio; siempre van por ahí tocando donde pueden, que es en pocos sitios. Hay mucho control policial en Barcelona, apenas hay bares con música en directo y en la calle no se puede tocar. Al final conseguirán que dejemos esta profesión, Marquesita que te pones rara, ya te está saliendo el Hyde, no le deis más alcohol... Esto me lo dice Marcelo que se entretiene habitualmente en cambiar mis chupitos de whisky por chupitos de cerveza, cuando voy tan borracha ni me entero, yo sigo bebiendo pero al menos algo con menos grados. Los gitanos preguntan sobre nosotros, Marcelo informa, se lleva bien con ellos. Casi siempre se lleva bien con la gente hasta que aparece el caracter latino, tan difícil a veces como el mío. Pero tiene algo que valoro mucho, la sinceridad, siempre dice lo que piensa, aunque a veces debería pensar de otra manera, pero piense lo que piense, lo dice, aunque duela.

Antonio aprovecha un descanso de los blueseros para meterse en el escenario y llama al resto a Julio, empieza el flamenco de nuevo. Danniboy me enseña a tocar las palmas, uy que difícil es, ¡¡madre mia!! Tosti y Quimet están hablando con dos chicas; a los dos les gusta la misma, pero seguro que también les sirve la otra; no paran de hacerse rayas; entre Marcelo y Antonio, todo el rato puntitas para todos; yo no puedo más, ni alcohol ni coca, esto tiene que bajar en algún momento y la verdad, si sigo el ritmo de ellos mañana seré una piltrafa.. Marcelo esta tocando la guitarra, no lo hace mal pero claro, tocar con Julio es difícil; nos explica que su padre le enseñó de niño; él no sabe de papeles con notas, pero toca los fandangos, las bulerías y lo que sea con los ojos cerrados. Me apetece cantar algo: le pido a Danniboy que toque el "Flor de lis", la canto en portugues, Tosti se une a nosotros, su trompeta siempre da buen feeling a los temas; terminamos y Danniboy pide que cante "Cocaine"; todos se echan a reír. Me encanta esta canción cuando la gente esta hasta arriba. Canción tras canción, la noche trascurre como siempre rodeada de música y músicos, Marcelo tiene hambre: ¡ey!, vamos a desayunar . Acabamos en mi casa con café y tostadas, hablamos y hablamos. Antonio y Julio se han unido a nosotros, nos cuentan historias que hacen reír muchísimo, aunque ellos debieron pasarlo muy mal; es divertido imaginarlos perseguidos por la policía en situaciones de película. Pero sus ojos, tan oscuros, estan marcados por lo que han vivido.

No sé como me las apaño para ir a dormir siempre al amanecer. No importa mañana, todo el día para descansar. Perdón, hoy, todo el día para estar en la cama, o en el sofá mirando mis viejas películas. Espero que Danniboy hoy se quede conmigo.