Sé sincera... Siempre lo he aborrecido, el olor a humedad, es algo que no puedo soportar. Su baño apesta a humedad y me da nauseas; nada más llegar le digo que me tengo que marchar. Tal y como soy, prefiero que los hombres vengan a mi casa, pero esta noche me he dejado llevar, para no perder la costumbre. ¿Qué pasa? ¿He dicho algo, he hecho algo? / No, pero acabo de darme cuenta que mañana tengo que ir muy temprano con Quimet a un local donde actuaremos y necesito estar presentable; si me quedo, mañana no tendré tiempo de ir a casa a arreglarme, mejor lo dejamos para otro día. / Pero Marquesa, eso lo sabías hace una hora. Se sincera. Uy, este aún no se ha caído de la parra, yo sincera, la Diva, ¿sincera con los hombres? No, no, prefiero ser sincera conmigo misma y ahora me voy porque si su lavabo huele así, que otras sorpresas olorosas puedo encontrarme... Lo siento, lindo, hasta otra. De nuevo en la calle, L' Eixample. Diputació con Aribau. Busco un taxi, como no, me toca el que tiene ganas de hablar, que si el Estatut, que si Madrid.... va hablando de la polémica que se vive estos días y yo voy diciendo, claro, sí, sí... El paseo del Borne esta hasta los topes, un grupo de hombres me jalea y como me siento dura, les enseño mi dedo de una manera poco correcta. Suena el móvil en el ascensor... Danniboy... Marquesa, ¿dónde estás? / En casa, ¿por? / ¿Quieres que vaya a verte / Ummm, no sé, Danniboy, creo que hoy no soy buena compañia / Como quieras, bueno, nos vemos mañana / Vale niño, buenas noches. Sola en casa, hacía días que no estaba sin un hombre, bueno, sin Danniboy. Preparo una infusión calmante, el dichoso olor a humedad me ha dejado el estómago fatal. Preparo un baño para sacar del todo el olor que parece se me ha enganchado en las entrañas. Unas velitas, la infusión y el baño, delicioso. Relajadita y sola, que más quiero. La puerta, jo, ¿ahora?, ¡Dios!... Voy, un minuto . Siempre tiene que venir alguien en el momento más inoportuno, - Marquesita, soy Milagros, te he oído llegar, necesito hablar. - Jo, debe ser algo importante, para venir a las tres de la mañana, pasa... ¿¿Qué es eso que llevas en la cara?? - Ah! Sí, parches para las patas de gallo, me va muy bien; me noto rejuvenecer a ratos, creo que se me estira la piel. Los venden para todo, para adelgazar, la celulitis, los poros abiertos, para todo. - ¡Dios! Si tú te lo crees... Vamos al baño, justo ahora me metía en la bañera... Me quito el albornoz y me sumejo de nuevo, Milagros me pega el repaso de rigor. - Tía, estás raquítica, este ritmo de vida te va a consumir. - Pero si me estoy poniendo gordita, últimamente como muy bien, El niño es buen chef. - Gordita, por los cojones, me parece que me voy a ir contigo a vivir la noche a ver si pierdo unos gramos.... Bueno, anda, que yo he venido a contarte algo importante, estoy muy nerviosa, bastante atacá, no tendrás un porrito... ¡¡Hostia!! No, sí, yo llevo, bueno, son para el vecino nuevo, pero no le importará que me fume una cañita. - Eres la camello del vecino nuevo?? - No, sólo intermediaria. Un día me pidió no sé que, pasó a casa y me acababa de encender un porro de la maría esa del chino, y, total, que había un pestazo en toda la casa, que el tipo me dijo si podía conseguirle y tal, ya sabes esas cosas que suelen pasar, ¡Dios los cría y ellos se juntan! Jajaja... Y ná, que es simpático, un encanto, es poeta, de los de verdad. - ¿¿De los de verdad?? Milagros, explícame eso. - Chica, pues, no sé, alguien que ya sólo mirarlo dices, éste es poeta, ¡hace poesía con la vida y tiene cara de pasar hambre! - Jajaa... Milagros, por Dios, ¿¿que te has fumado hoy?? - Jajaaa... sí, me ha quedado un poco cursi, bueno, que yo quería contarte una cosita. ¿Sabes que le ha pasado a un miembro de esta comunidad? - Vaya, vienes a esta hora para contarme algo de un vecino, qué interesante, ¿no podías esperarte? - No, soy yo, intentaba darle suspense... Me he acostado con un hombre.. - Es lo normal, estás casada, con un cretino, pero casada. - Tía, me he acostado con otro, y tú lo conoces... - ¿Danniboy? - No, ¡por Dios! Chica, le saco veinte años... Con Quimet - Vaya tela, ¿y cómo ha sido? - El tío vino a buscarte esta tarde y como no estabas me pidió las llaves, para esperarte dentro. - Sí, sigue. - Pues ná, nos hemos puesto a charlar, una cañita de maría, unas cervezas, me ha contado sus viajes, ¡¡que tío!! ¡recorrió África, solo! Pero que te voy a contar si debes saber mucho mas de su vida que yo. Bueno, eso, no sé cómo, hemos acabado haciendo piruetas en el sofá. ¡Llevaba tanto tiempo sin hacerlo! - No entiendo qué haces viviendo todavía con ese energúmeno, ¡si no te da ni sexo! - Bueno, no quiero hablar de penas ahora, que quiero explicarte que Quimet es la bomba, jajaja, chica, que me tiene en celo, que no me lo puedo sacar de la cabeza, ¡cómo me devora! - Por favor, no me des detalles, mañana tengo que verlo. Ah, por cierto, ¿¿en mi sofá?? ¡Qué cochinos sois! Y con tu marido que vas a hacer? - Qué pesadita eres, linda, yo a Antonio lo quiero con locura, y Quimet es mi amante. - Ya, vale, quieres a un tío que se rasca la barriga todo el día, que no te toca a ti ni un pelo, que sólo te quiere para que le sirvas....Creo que estás perdida. - Lo sé, un día lo largo pero me da pena, cuando me lo imagino tirado en la calle... Sin mí, el Antonio, no es nada... - Perdona, Milagros, ¡¡¡que se joda!!! - Niña, un respeto, ya veremos qué pasa, con calma, todo se andará.. Oye, el Quimet, qué maravilla de hombre, está muy bien armado. - Milagros, ¡por favor! No me cuentes cosas que no me interesan. - Chica, entre amigas se explican estas cosas. - No, perdona, pero me estas hablando de su polla. - Jajajaa... que guasona eres, Marquesa. Oye, ¿y tú con el niño? Lo veo mucho por aquí. - Claro, cada día vienes a darme el parte... - Estás muy tensa, bonita, ¿qué te ha pasado? - Nada, conocí a un hombre, interesante y guapo. Voy a su casa, entro en el baño y apesta a humedad; me ha dado tanto asco que casi vomito. Luego me ha llamado el niño y me he sentido culpable. Estoy en la bañera con nauseas y culpa. - ¿¿Pero te has acostado con el guarro?? - ¡¡No!!, he salido huyendo, y bueno... ¿¿otra vez la puerta, quién será?? - Voy a ver... ¿¿Quién es?? - grita milagros desde el pasillo. - Milagros, soy Luis, necesito hablar... Milagros va a abrir la puerta. Luis es el vecino de al lado, es pintor, se está llenando la escalera de burguesitos, artistas y jokis. Milagros es la única que vive aqui desde que se casó, vive justo debajo y parece que tiene un periscopio para saber lo que hago en casa. Se meten los dos en el baño, Luis se sienta en el taburete y Milagros en el borde de la bañera... - Vaya, chicas, una juerga nocturna y no me avisais... Milagros, dame de fumar... - Qué estrés, toma. ¿Y qué nos tienes que contar? - Ufff, poca cosa... Que me aburría en casa y necesitaba una copa de vino y un porrito... Por cierto, ¿habéis visto al vecino nuevo?, está buenisimo, ¡es poeta de los de verdad! Milagros y yo nos echamos a reír como locas. - Chicas, ¿¿qué pasa?? ¿Que os hace tanta gracia? Oye, Marquesa, han llamado a la puerta. Voy a ver. - No puede ser otra visita a estas horas, os habéis vuelto locos... ¡Necesito paz para digerir la culpabilidad! - Uy, pues me da que la vas a digerir rápido, es El Niño - dice Milagros que asoma la cabeza por la puerta del lavabo. - Milagros, que hago?? - Ná, decirle la verdad. - Sí, claro, le digo a Danniboy me he ido a casa de un tipo, pero no te preocupes, me ha dado tanto asco que me he largado. - Bueno, Marquesa, no me refería a esa verdad. Inventa algo para no hacerle daño y sobre todo no perderlo. Oigo como Luis y El Niño se van charlando a la cocina... - Marquesa, ¿¿tienes vino?? - pregunta a gritos Luis. - ¡¡Sí!!, donde siempre... Milagros, no sé que me pasa, él es guapo, creativo, tiene humor y en la cama me lo paso como nunca. Sabes, cuando miras a alguien y sólo mirarlo te enciende, a veces sólo de mirarle las pestañas, o el lunar de la boca. ¿Qué me pasa, Milagros? ¿Por qué me fuí con otro? - Que te asusta , vamos, que estás guirrá y te cagas del miedo. - ¿¿Guirrá?? - Sí, ¡¡enamorá!!! - Calla, loca, pásame el albornoz... Veo que de noche tranquila nada, voy a vestirme... Ya en el comedor, los tres charlan animadamente, Me acerco a besar a al Niño. Sus labios son dulces, muy melosos. Nunca me da un pico, eso que todos conocemos como pico, carente de amor o deseo, un acto reflejo. Pues sus besos son lentos y humedos. Nos detenemos a mirarnos, sus ojos tienen preguntas, aunque le veo tranquilo. Hablaremos, cuando estos se acaben la reserva de vino y porros. ¿¿Y qué le voy a contar?? Creo que la verdad, para variar . |