Qué rara me pongo en Navidad Hay días que lo mejor que una puede hacer es encerrarse en el lavabo, como ahora mismo estoy encerrada en el de mi casa. A días me sobra el mundo, mi casa, la música, las drogas, yo misma. Busco soledad. Me miro en el espejo, que raro que no nos reconozcamos a veces, nos comportamos de manera extraña, pero en el espejo vemos la mentira que hemos creado sobre nosotros mismos, por patrones de comportamiento inducidos por otras personas, que inconsciente o conscientemente hemos elegido nosotros mismos. Quiero soledad pero no quiero estar sola; añoro algo y no sé el que. Quizás mi vida anterior, antes de tomarme la música como forma de ganarme la vida, cuando era la burguesa mantenida . Ante el espejo es fácil reconocerte y rectificar. Cuando me voy a salir de madre, me meto en el baño, me miro frente al espejo y me hablo en voz alta. Si no me mirara el maldito espejo no sería ni la mitad de sincera. Aunque también me miro, como dice el Niño , porque "me encanto". Hoy me he encerrado para no pelearme con Marcelo: habíamos quedado sobre las nueve para cenar en mi casa, pero se ha presentado a las once y media, y tuvo el detalle de no avisar. Estoy furiosa con él. O quizás es conmigo misma. Salgo a buscar el bolso, enciendo uno de mis últimos cigarrillos, mirándome en silencio. Ahí fuera, la fiesta de Navidad que montan los músicos. Es sólo una excusa para la borrachera. Suena Miles. Qué elegancia, aunque no siempre es así. Oigo las conversaciones; sé que en un rato vendrá alguien a saber si estoy bien; se preocupan por la niña. No tengo ganas de salir, sólo ganas de llorar. Pero si me preguntan tendré que inventar algo, no puedo decir la verdad; al Niño le haría mucho daño oír que me sobra el mundo entero, no quiero hablar con nadie de mis pensamientos, porque sólo soy dueña de lo que no digo. Aunque Marcelo y Quimet, que me conocen más que mi madre, verán mi mirada de fiera herida. Me miro en el espejo, llevo el vestido negro que compré en el "Como Agua de Mayo", una tienda del Borne muy cercana a mi casa; cada vez que entro la visa tiembla. Me recojo el pelo en un moño, demasiado despeinado, como diría mi madre. El vestido tiene un corte de bata anudado a la cintura con un lazo de colores. Me descalzo los tacones negros. Me remiro en el espejo; ¡¡estás divina!!, me digo en voz alta. Me quito los pendientes. Abro el grifo y meto la cara debajo; menos mal que no me pinto. Me pongo la crema hidratante de rosas y ilan ilan; dicen que es lo mejor para hidratar; yo me lo creo a ratos, sobre todo cuando la pago. Salgo al comedor y están sentados alrededor de la mesa, la cena está lista. Marisco. Yo personalmente he ido a la Boquería esta mañana y he comprado de todo. Se abalanzan sobre los platos y todos van diciendo: joder, Marquesita, qué rico, esté buenísimo. - Bueno, Marcelo has llegado tarde por follar, me imagino - dice Quimet. - No, tío, he llegado tarde por comprar regalos. Bueno, quedé con la chica de Ipanema para comer pero ha pasado de mí. ¡¡La tía es dura!! - Jajajaa, y la pianista , con esta tienes que acabar bien, que se nos va el grupo a la mierda. - No, tío, me portaré bien, me gusta mucho, es la clase de mujer que puede entenderme, sobre todo porque es peor que yo, jajajaa. - Pero entonces, ¿¿qué coño haces quedando con la Ipanema para follar?? - Tío, no me puedo controlar con ella, igual que Laura, que me llamó el otro día y dijo: Marcelo, ¿puedo pasar por casa por unas cosas que necesito? Sólo oyendo su voz ya me pongo. - Qué bestia… ¿¿Te la has follado?? - digo yo. - Sí, antes de ayer, pasó una noche en casa. - Pero Marcelo, te das cuenta de que ese triangulo te va a comer, te debe producir mucha ansiedad - le dice Quimet - si estás bien con alguien deberías escoger y dejar a las otras en paz, así las acabarás perdiendo a todas. - Lo sé, estoy fatal, todo el día dando excusas, contando unas mentiras que no sé cómo se las cree nadie. El otro día me esperaba Isadi en casa para cenar, pero me lié tomando cañas y acabé en casa de la Ipanema. A la mañana siguiente, al llegar a casa, le dije a Isadi que me había dado un ataque de ansiedad y que me habían ingresado en el Hospital Clínic. Tíos, pero llegué borracho y la tía puso cara de no creérselo, entonces sabéis que dije: me he metido en el bar del hospital a beber para olvidar, no veas la mala noche que he pasado por la ansiedad, debe ser por la separación que me afecta más de lo que creo. - ¿¿Y se lo ha creído?? Parece ser que sí, Marcelo es afortunado porque siempre encuentra mujeres que lo aman y creen en el ciegamente. Yo lo conozco tanto que no me creo nada de lo que me dice. - Entonces, ¿¿has llegado tarde por follarte a quién?? - vuelve a preguntar Quimet. - ¡¡A nadie!! - Pues, qué tonto con tanta mujer. - No, tío, esto me está haciendo daño en la salud, todo el día mintiendo, inventando historias que luego ni recuerdo que he contado… ¡Uf!, es un lío. - Daño en tu salud mental, y como te quedaba poca, por eso se entiende lo tontorrón que eres - le digo con toda mi sutileza innata. - ¡¡Marquesa!! Hagamos las paces, ya sé que tendría que avisar si llego tarde pero se me olvida. - ¡¡A mí se me va a olvidar un día cubrirte las espaldas, y entonces verás de lo que son capaces las mujeres!! - Pero si tú haces lo mismo, si engañas a todos, que te he visto hablar con uno y decir: sí, mi amor, eres el único; a la media hora te ha llamado otro y le has dicho lo mismo. No creo que tú debas darme consejos sobre la sinceridad. - ¡¡Yo digo lo que me da la gana!! - le grito. Me siento frustrada, porque creo que el cabrón tiene razón. - ¡Huy!, quitarle el chupito por favor, que se está poniendo guerrera. - ¡¡Marcelo, basta, hago lo que me de la gana!! Y deja de tratarme como una niña. - Pero si lo eres, ¿cómo quieres que te trate? - Chicos, basta. Solucionar esto ya. Marcelo, intenta no llegar siempre tarde y tú, Marquesa, no digas cosas que tú no aplicas - nos dice Quimet. Punto y final, pongo un disco de Lhasa ; todos resoplan; oye, pues poner vosotros lo que queráis. Me sirvo de nuevo un chupito y enciendo un cigarrillo. No me encuentro bien, no sé si por el retraso de Marcelo o qué, pero me sobra el mundo entero. Creo que en un rato me voy a dormir, quizás es la Navidad. Quizás quiero una vida normal. No, eso tampoco lo quiero. Me voy a la cama, que me está dando por pensar cosas raras. En Fleetwood Mac también tenían unas peleas de la hostia. Supongo que se dejaban inspirar por eso y por eso tenían éxito. No me cabe la menor duda que tenemos un futuro brillante. |