Marquesita en el tren bohemio En la Estación de Sants están Marcelo y Tosti. Durante tres días actuaremos en el Café Central de Madrid, Quimet no nos puede acompañar, está en Galicia por unos negocios, pero tenemos otra percusión, es un amigo de Tosti, lo conoceremos mañana en Madrid. Subimos al Tren, dejamos las maletas en nuestro compartimento y vamos a buscar el bar. Tomamos todos una cerveza mientras miramos la carta. Pedimos menu, ensalada o verdura a la brasa y pollo, todos bromean con la gripe aviar... solo me falta pillar un virus extraño solo por comer pollo. Llega el temido momento, no se puede fumar en todo el tren, así que vamos a los lavabos. Hay un tipo fumando y charlamos, es músico, baterista y ahora tiene desde hace unos pocos meses una tienda de música. Hablamos de lo difícil que es la vida del músico y como muchos son alcoholicos o drogadictos. Él dice que no toma nada, yo sinceramente le digo: - de toda la banda creo que no se salva ninguno, todos alcoholicos y algo más - sí claro, es normal que de noche todos tomemos algo pero no debe ser una norma para salir a tocar, ni se puede tomar cada día, por ejemplo vosotros os meterias coca aquí en el tren?? - Nooooooooo!!!- contesta Danni boy- aquí no es plan, es mejor tomar en otro lugar para disfrutarlo. - Pues eso, que hay gente que se queda enganchada y toma cada día... aunque vosotros no, eso esta bien. - sí, la verdad es que controlamos.- le digo yo mientras aparece Marcelo con dos botellas de vino - chicos, tomad un vaso cada uno, vamos a calentar el cuerpo, hay que hacer el viaje más ligero Seguimos la charla con Pere en el descansillo del lavabo, bebiendo vino y fumando. De tanto en tanto pasa el revisor y todos tiramos rápido el cigarro, el tipo debe oler el pestazo a tabaco pero no dice nada, de momento. Pasa un chico y nos pregunta si se puede fumar. Otro que se une a la fiesta improvisada. Se llama Toto, se dedica a vender discos en las ferias de música, justo este fin de semana hay una en Madrid. Al poco rato de las botellas de vino no queda nada más que el vidrio, Danni boy va a por más. Dos botellas más y seguimos la charla, cada vez más animada. Se unen a nosotros una pareja tambien para fumar, me dicen el nombre pero no lo recuerdo, los bautizo como la Rubia y Ojos de Cordero. Supongo que son pareja por como se tratan, ella lo llama "Pichurri", pero al rato de estar allí nos dicen que no, son solo amigos, uups, qué prejuicios hago con la gente!!, pero él la mira con ojos de enamorado y así se lo digo, no le hace mucha gracia. Ella lo acompaña a Madrid a por un coche que él tiene que vender en Barcelona, se dedica a la compra-venta. Coches robados!!. Este tren esta lleno de sorpresas. Tosti va a por más vino, esto se anima cada vez más, entonces Pere le dice a Danni boy: - me dijiste que no te pondrías en el tren pero si te pongo una raya la tomas?? - hombre, tienes coca?? Efectivamente, ahora vamos pasando por turnos al lavabo, todos menos la rubia y Ojos de Cordero. Yo me parto de risa con Danni boy, mira que decir que no tomaría en el tren!!. Ahora es mi turno para ir a buscar vino, dos botellas más, al regresar me meto una raya, uff!! es potente, debe llevar anfetamina. Tosti le pregunta si lleva para vender. - no, no, solo unos gramos para consumo personal, pero no te preocupes, en Madrid puedo conseguir más. - lo digo por que estamso tomando todos y a destajo, vendenos algo. - que no tío, vosotros tomad lo que querais, me estais invitando a vino toda la noche... - noche? por cierto el bar cierra en breve, cojamos provisiones- dice Marcelo y propone un bote, todos depositamos lo que llevamos, a Pere no le cojemos nada, nos estamos puliendo su coca. Al rato aparece Marcelo con ocho botellas de vino y una de agua que yo le he pedido. - Tíos, el bar está vacio, podemos sentarnos allí. Pere, Marcelo, Danni boy y yo no paramos de hablar, Ojos de Cordero se marcha a dormir y la rubia empieza a desplegar sus armas ante el resto de hombres, por turnos, primero Tosti, que pasa rapido de ella, luego Toto. Ella reparte su teléfono. Cada vez que se marcha al lavabo todos comentan lo tontorrona que es pero lo buena que está. En un ir y venir del lavabo acabo hablando con ella, va muy bien maquillada y sus ojos son de un color tan extraño que parece sacada de "La noche de los muertos vivientes". NO puedo evitarlo y le pregunto, lleva lentillas, sus ojos son castaños, " y el maquillaje, como te pintas, yo no sé y tu cara se ve tan lisa y perfecta". Creo que no le sienta muy bien la pregunta, aunque responde pero al cabo de diez minutos la tipa me dice: - Verás, hay mujeres más femenimas que otras, yo soy muy femenina. - Oye bonita, me estás diciendo que no soy femenina?! Al decir esto Danni boy y Marcelo me miran pidiendo que me controle. La rubia dice: - no, no, solo que hay mujeres que no lo son tanto. Me empiezo a calentar tanto que decido irme al lavabo a tomar otra raya "por si acaso" Cuando vuelvo ella esta contando que hace un año estuvo apunto de casarse con un pijo Gallego pero que esa forma de vivir tan burguesa la superaba y lo dejó, " cometí el error de dejarme llevar por el dinero y el glamour". Dios mío!! pienso yo, esta tía está fatal. Le pregunto si no estaba enamorada: - pensé que sí, pero mis miradas decían claramente que no, como tus ojos, yo no veo que estés enamorada. De nuevo me digo, Dios mío!!. Danni boy me mira sonriendo, y yo digo tranquilamente: - Bonita, me estás faltando el respeto todo el rato, cada vez que hablo, yo no te he faltado el respeto, si tratas así a la gente te tratarán igual. El universo es sabio y todo lo devuelve. Dicho esto Pere me mira y salimos a tomar otra raya. Aparecen el resto menos Toto, todos tomamos y me intentan relajar para no vomitar sobre la cara de la Rubia. Volvemos al bar y ella le está contando a Toto sus problemas con la anorexia y la bulimia. Vaya, ahora me da pena, voy a intentar no machacarla. Danni boy hace un ligero gesto con la cabeza, me acerco y susurra "chica trauma, es muy aburrido estar con una de esas chicas que airean su vida en un momento y solo saben hablar de sus penas". Las horas pasan veloces, ya ni siquiera vamos al baño a tomar o fumar, hasta que aparece el revisor y nos amenaza con larganos en la próxima parada. Sobre las seis de la mañana aparce la camarera que nos habre el bar, todos tomamos agua, bocatas y alguna infusión, la rubia solo agua, aunque sus tripas se oyen retorcerse desde lejos. Yo hambre no tengo pero esto no baja, y con el estomago lleno es más fácil relajarse. Ya en Madrid la rubia y Ojos de cordero se marchan, ella meneando el culito, el resto vamos a desayunar de nuevo, chocolate y porras. Luego nos despedimos como lo hacen los que comparten estas noches, intercambio de teléfonos, un abrazo fuerte y la promesa de volver a vernos. Al menos en ese momento es lo que esperamos. Sobre Madrid y los tres días que hemos pasado allí, ya os contaré.... |