Tengo una alegría loca esta mañana, han empezado a rehabilitar la fachada del edificio donde vivo. Las obras duraran unos dos meses, durante ese tiempo todo lo que tenía en la galería, lavadora, secadora, el trasto del aire acondicionado y el armarito donde María tiene todos los productos de limpieza, todo ahora está dentro de casa. Me crea cierta incomodidad a lo que Danniboy dice:

- Niña vente a mi casa, así también te quitas el miedo a vivir conmigo, quién sabe, quizas ya no te quieras marchar.

Umm... me parece buena idea, eso de despertarme cada día con un paleta en la ventana no es muy agradable. Y de todas formas me paso la gran parte del día con él, no tengo nada que perder.

Danniboy vive en el Raval , barrio donde quiere que vivamos juntos, pero eso ya se verá, con mucha calma que ahora somos felices y la convivencia lo quema todo.

Su casa es muy alegre y cómo no, todo es música, discos, cd's, partituras, guitarras, el piano, posters de músicos de otra epoca y los aparatosos amplificadores que él utiliza como almacén para todo lo que no sabe donde dejar.

Esta mañana ha venido a buscarme para traer las cositas que necesito, en total cuatro maletas llenas de cosas imprescindibles. Mi gipsy Frances, tan amable como es ha dejado medio armario vacío para mí y dos cajones:

- Mi amor, lindo!!, tengo un problema.

- Dime niña

- No me cabe nada en el armario.

- Quizás te has traido demasiadas cosas.

- no, lo justo, de verdad. Tengo hambre.

Danniboy propone comer fuera. Por la calle, Pakistanis, Indús, Filipinos, Putas, camellos, muchos borrachos y más yonkis. La gente que veo en la calle parece que se acabe de levantar y han salido tal cual, de la cama a la calle.

Nos metemos en el cajero de la misma calle. Hay unos seis homeless que tienen montada una fiesta gordísima. La única mujer se lía porros como si mañana lo prohibieran, uy! pero qué digo, ya está prohibido. Ésta insulta a gritos a uno de ellos, él se acerca a mi y me dice:

- billetes no me vas a dar pero algo suelto.

- un segundo por favor- saco el monedero y le doy diez euros. Todos se ponen eufóricos y lo envian a comprar. La mujer le grita:

- cabrooon!!! trae algo de comer y no solo vino!!!

A la salida Danniboy dice:

- Te acostumbrarás al barrio, "todos son unos tirados". Incluso tú dejarás de ser Marquesa- me guiña un ojo.

- ya te gustaría, pero hay cosas que no cambian, mi amor, soy como soy, a mi edad no se cambia, en todo caso una se vuelve más radical en sus cosas.

Calle abajo tres tipos van haciendo eses y riéndose como locos.

- Pensaba que nosotros éramos los más locos de Barcelona, pero veo que la gente está peor, son las dos del medio día y la gente sigue con la fiesta.

- No te asustes, sé que te gustará el barrio, te conozco, Marquesita, en el fondo te encanta " el lado más bestia de la vida".

Entramos en un bar típico de menú,conocen a Danniboy y me saludan con afecto, nos ponen unas caña mientras esperamos que arregle una mesa. Desde un extremo de la barra un tipo se dirige a Danniboy:

- oye Francés, menuda hembra traes.

- es mi mujer, la he traido de Francia al fin, la pobre no habla nada de español- Danniboy me da un codazo al ver mis ojos abiertos de par en par.

- pues si que es guapa, claro las francesitas son muy lindas y qué glamour desprende. auque tienen fama de ..ya sabes..

Estoy alucinando no entiendo por qué Danniboy le dice eso y mucho menos a este tipo tan machista, Hembra??, pero de dónde ha salido este troglodita. Me tengo que morder la lengua por Danniboy , no quiero que por mi culpa no pueda entrar mas en el bar. Y el tipo sigue:

- si hasta la boca la tiene asi de francesita, mira que labio es como un tobogán, listo para...

Yo estoy apunto de explotar cuando la camarera se me acerca :

- No le hagas caso, es un tarado que siempre viene aquí a provocar y no sé porque al Francés lo tiene atravesado, en un rato estará fuera, se toma un vino y luego se marcha. Tranquila, tu hombre sabe tratarlo.

El tarado-troglodita sigue con su retaíla de tonterías, y el Francés, perdón, me he liado, Danniboy sonríe y le sigue el juego.

- Tienes toda la razón pero no solo las francesas son así, he conocido a varias españolas que también.

El Tarado se pone rojo y y grita:

- Francés cabroón!!! como te coja te corto los cojones. Desgraciado!!! Deja a nuestras mujeres tranquilas!!!

El tipo se marcha y yo le clavo los ojos a Danniboy.

- Marquesa, antes tenía otro piso y este tipo vivía en el edificio con su mujer.

- te la follaste??

- no, no... pero ella estaba cada vez que podia en mi casa, le ponia discos, fumabamos yerba, pero nunca le puse una mano encima, ni siquiera me gustaba, pero el tío está convencido que me la follé, cosa que no es verdad y se lo dije de mil maneras, pero nada. Desde entonces cada vez que nos vemos pasa la misma historia.

- Danniboy, tonta, yo, no soy

- jajaa... Marquesa de verdad, no me acosté con ella.

Comemos en silencio y rápido. Quiero hablar. Él no.

La punzada de los celos, al saber del pasado de él me duele, aunque sé que eso quedo atrás, me hubiera encantado estar ahí con él y vivirlo juntos.

Detrás de nosotros una pareja, escucho su conversación:

- Ay!! qué vida ésta- dice él

- no me gusta que digas eso, siempre hablas así, parece que no te gusta esta vida, que prefieres la de antes. Me siento mal, como si estar conmigo no valiera la pena.

El pasado se nos agarra y no hay manera de que nos suelte, por más que cambiemos de casa, de ciudad, de gente. No se olvida, se almacena y de vez en cuando todo sale. Pero también es cierto que la memoria es una gran mentirosa y que nos hace idealizar el pasado, cuando en su momento nos gustaba mas lo anterior, y ese circulo hay que romperlo y por supuesto no dar mucha bola a Doña Recuerdos, que siempre lo disfraza todo, comparándolo con el presente que nunca es suficiente. Como dicen, cualquier tiempo pasado fue mejor!!.... no, no, no. Cada momento merece todo la atención y por eso comparar y no disfrutar del presente me parece la mayor falta de respeto, para nosotros mismos y la gente que nos acompaña en este trecho.