Semana Santa . Procesiones una. Música por la noche. Alcohol todo el día. Viajamos a Madrid para tocar en el Café Central durante tres noches. Por los pelos no dejamos al batería, Charly, en el aeropuerto de Barcelona, el muy cafre llego de empalme, con una cogorza impresionante. Hace un mes vino para sustituir a Quimet y nos lo hemos quedado. Al principio su alcoholismo no molestaba, incluso era gracioso y compatible con el resto que tampoco somos abstemios, ahora empieza a resultar incómodo, creo que nunca lo hemos visto sereno. Cuando podemos le robamos las copas, si no, de lo ciego que se pone pierde hasta el tempo y Marcelo se ve obligado a marcarlo, cosa que le saca de quicio. Aun así todo salió bien, el dueño del local se mostro contento y nos ha pedido que volvamos en unos meses. Madrid como siempre nos trata bien y encima hizo un tiempo primaveral que permitió que tomáramos el sol Danniboy y yo, el resto encontraron madrileñas guapas para pasar la noche, y parte del día, en la cama.

De Madrid a Bruselas, este manager nuestro, Luciano, nos busca sitios muy pintorescos y con un clima de mierda. Lluvioso y demasiado frío para mis modelitos, suerte que llevo una maleta enorme llenita de cosas imprescindibles, pero más suerte aún fue encontrar cerca del hotel un centro comercial donde pude comprar unos trapitos divinos, aunque tampoco me ayudaron a luchar contra el frío, pero para eso tengo a Danniboy que me abraza siempre que se lo pido.

Nos hospedamos en el Hotel Warwick, en el centro. Nada más llegar el Señor Luciano, Luci, Lucifer lo llamo cariñosamente, nos dijo muy serio:
- no pienso pagar nada que consumáis del Bar de la habitación.
Asi que nos vimos en la obligación de rellenar la nevera con todo tipo botellas, incluído un champán Fracés carísimo que Danniboy se empeñó en que tomáramos, eso sí, a solas los dos. Mi amor nunca olvida el romanticismo ni el alcoholismo.

Tocamos otras tres noches en un local que no tengo ni la más remota idea de cómo se llama. Estaba en la zona gay, lo sé por que todos los locales tenían la banderita y el hotel estaba ocupado por ellos. Por la mañana cuando regresábamos los veíamos cambiando de habitacion con la copa en la mano y cara de cansados, pero muy felices. Marcelo tenía gran éxito entre ellos, debe ser lo que llaman "oso", grandote y peludo. Varias veces le cogieron del codo para llamar su atención y hubo que calmarlo para que no se liara a ostias. A muchos hombres les pone muy nerviosos que un gay los corteje, creo que son los que más dudan de su "hombría".

La banda disfrutó como nunca degustando cervezas y nuestro pobre manager lo pasó fatal para sacarnos de los bares. Yo por el frío, el resto para probar todo el alcohol de la carta. Las anécdotas son varias, casi todas por intentar timarnos, suerte que Danniboy habla francés.

En el "Cafe del Rey" Danniboy pidió cinco cervezas enormes y una pequeña, para la niña, el camarero nos trajo cinco grandes y cinco pequeñas. Al servinos le dijimos que había un error y el camarero se enfadó diciendo que era lo que habíamos pedido, a lo que contesté:
- Sí claro, somos seis y pedimos copas de sobras para que se calienten.
No me entendió pero se llevó lo que sobraba, de muy mala gana.

Otro día, cenando, pedimos de entrante para compartir un par de ensaladas, Paté de Foia y mejillones, aparte cada uno pidió un segundo plato. Pues bien nos trajo seis trozos enormes de paté, seis ensaladas y seis kilos de mejillones, porque la olla contiene un kilo mas un platazo de patatas fritas. Mira que son raros, servir los mejillones con patatas fritas!!, pero sobre gustos ya se sabe. El camarero se enfadó y se los llevó muy a disgusto, le intentamos hacer entender que no podíamos comer tanto. PARA COMPARTIR es algo que no está en su vocabulario.

Al pedir la cuenta, nos cobró lo que le dió la gana. Danniboy le intentó hacer enterder que era un error que todo eso no era nuestro y el muy cabrón dijo que hablaramos con el jefe. Eso hicimos, explicamos lo sucedido y el jefe era aun mas gilipollas que el camarero, se negó a cobrarnos lo correcto. Seguimos reclamando y acabaron todos los camareros en la caja liándola, todos unos chulos y uno de ellos se encaró con Danniboy, que haciendo gala de su paciencia simplemente le dijo que no pagaríamos lo que no habíamos comido. El tío se le volvió a encarar pidiendo que salieran a la calle, Danniboy no hizo ni caso, pero Marcelo le arreó un puñetazo entre ceja y ceja que lo tumbó. Ay!! la que se lió, los cinco músicos a ostias limpias con los camareros. Llegó la policia y les explicamos todo. Al final no pagamos nada y nos fuimos todos un poco magullados. Al día siguente, para la actuación, tuve que maquillarlos para disimular los moratones, estaban muy monos con el cutis tan lisito.

Pero aquí no acaba todo, otro día entramos en una brasería. Nos dan la carta y mientras decidimos qué pedir y sobre todo, cómo indicar que los primeros son compartidos, la chica de la mesa junto a la nuestra se desploma en el suelo. Por dios!! se levanta una señora de una mesa y empieza a gritar que pidan una ambulancia y el novio diciendo que es diabética y no pasa nada, ¡sólo hay que pincharla!. En medio de todo esto los camareros como verdaderos imbéciles poniendo cara de "esta tía es una yonki". Ni se molestaron en pedir la dichosa ambulancia que la pidió un cliente con su móvil. Pues en medio de este alboroto, con camilla y medicos de por medio, se acerca un camarero para tomar nota de lo que queremos. Nosotros nos quedamos mirando atonitos y nos largamos. Como vamos a comer despues de esto!!. Nos tuvimos que ir a beber para olvidar.

Uy! me olvidaba, la única procesión que vimos, era un montón de gente muy seria con cruces blancas, pero ni rastro de cristo o la virgen y por supuesto ninguna saeta o mártires descalzos.
Lo más divertido, la versión modernísima de Jesuscristo super star, que montaron en la "Grand Place", donde jesus era un presidiario del corredor de la muerte, con mono naranja incluído. Fue muy divertido, los belgas estaban entregadísimos, nosotros borrachísimos.
Será el clima o será la educación pero la verdad es que nos encontramos a mucho personaje frío, chulo e insensible. Y eso que se supone que los latinos somos mas tunantes, pero este viaje me ha confirmado que en todas partes se cuecen habas, sobre todo cuando un guiri entra en un bar. Concepto que este viaje ha aclarado en mi cabeza, guiri no significa rubio quemado por el sol y chanclas con calcetines.