Ya lo decía hace unos días, estamos todos locos. Pero en París más. Ya he perdido la cuenta del número de coches que han quemado en los últimos días en todo el país. Cuando vi en el periódico lo de êtat d'exception no podía creérmelo: en algunas ciudades hay toque de queda, lo que supone que a partir de las diez los menores tienen prohibido salir a la calle y a los mayores se les aconseja que no lo hagan demasiado. Ya están empezando a alzarse voces que piden la calma, la paz y la palabra, madres e intelectuales que pretenden frenar esta guerra que encabezan jóvenes de zonas poco favorecidas con el recuerdo de la guerra de Algeria como bandera.

A decir verdad, yo no me enteré de todo el follón hasta que vinieron unos amigos españoles con el periódico bajo el brazo. Y es lo de siempre, fuera se maximiza, dentro de minimiza. He preguntado a mis alumnos franceses si tenían miedo y me han mirado con cara de extrañeza, Si nous avons peur? –nunca entienden a la primera- No, pour quoi? Me han dicho que el ministro del interior es un hijo de puta –no entienden ladrón ni delantal, pero hijo de puta sí- y me han puesto al día de los rumores franceses de última hora hablando una mezcla de español y francés bastante divertida.

A mí, la verdad, todavía me sigue pareciendo bastante exótica esta mezcla racial general que viste toda Francia y París en particular. Pero Benjamin, Dung, Sephora, Majorie, Romain, Erwan, Cedric y Morganne, mis alumnos de 2 nde 7 (4º ESO en España) lo llevan de maravilla, es cierto. Majorie y Sephora son africanas, Morganna, Cedric y Romain son franceses de padres franceses, Dung es francés de padres japoneses, Erwan es de padres marroquíes y Benjamin creo que no me entiende cuando hablo así que no me ha sabido contestar después de un rato largo haciéndome entender. El mosaico de nacionalidades es increíble, sí, sigue pareciéndome exótico.

Ahora mismo voy a comprar el periódico y sería genial que el estado fuera excepcional y que el sol brillara en lo alto, que el diario no hablara de humos y que hoy, once de noviembre, se conmemorara realmente el día del armisticio.

[Estoy bien]