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Discurso del no método, método del no discurso, y
así vamos.
Lo mejor: no empezar, arrimarse por donde se
pueda. Ninguna cronología, baraja tan mezclada
que no vale la pena. Cuando haya fechas al pie,
las pondré. O no. Lugares, nombres. O no. De to-
das maneras vos también decidirás lo que te dé la
gana. La vida: hacer dedo, auto-stop, hitchhiking:
se da o no se da, igual que los libros que las ca-
rreteras.
Ahí viene uno. ¿Nos lleva, nos deja plantados?
Julio Cortázar, Salvo el crepúsculo . |
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Aquí viene uno , y por lo que parece viene disfrazado de esos antiguos trenes de vapor que avisaban de su llegada con fantasmagóricas nubes de humo. La poesía siempre unida al encanto de lo inaccesible, de lo inalcanzable, en definitiva de todo aquello que nos rodea.
Dicen que el tren solo pasa una vez en la vida, así que apresurénse a coger buen asiento y no dejen de mirar por la ventanilla.
Disfrutar del viaje en el tren sin dejar de admirar lo que tenemos fuera, ¿será ese el secreto de la poesía?
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