RENCOR


Puedo enamorarme de un alguien equivocado
y regresar las madrugadas del sábado noche
ebria de siluetas confundidas.
Puedo amar un olor agrio y enfebrecido
y enredar las sábanas y doblarme de angustia,
andar las calles de Zaragoza buscando puñaladas.
Puedo, a causa de un amor tierno y obsceno,
suicidarme los domingos,
y ahondar en un estómago lleno de vértigos malsanos.
Puedo amar a unos ojos que devuelvan tibia neutralidad
y aspirar bocanadas de nada para mantenerme con vida.
Puedo amar, sentir que muero.
Pero tú.