SÚCUBO

 

En ese lugar del tiempo inscrito

(una vaga línea tan precisa)

¿esperaré?

Debes tú decírmelo, resuelto

en la red de donde acaso escapas,

siempre huido del pecho de tu presa,

lúcido ser oblicuo, demonio

dicho: soy víctima seductora,

hecho mío, súcubo en qué lecho:

gózame tú, túmido y diverso,

múltiple, cada noche distinto

míos e, informe, desconocido,

llámame, pues te reconozco: tú,

mis elegidos.

 

 

CANTO

 

Pregunta al sol el pájaro,

y siempre le responde.

 

 

* Antonio Cabalgante, Bucles (I Premio “Violeta” de poesía), Zaragoza, Lola Editorial, col. «Libros de Berna» 4, 2000