| LOS
CISNES MALTRATADOS
Creías que podías navegar mi silencio.
Te abro de piernas mi corazón, mi noche,
mi luna rebosante de riberas y espanto....
Pensabas que podías tocarme de cerca,
yo te acaricio desde la lejanía
con mi escarcha de peces insumisos.
Sabes que es irreal todo esto
y me estoy palpando de alegría
por haberte conocido, princesa.
Dices que somos muy diferentes,
lo justo para no aburrirnos,
aunque estaría dispuesto a clonarme de ti,
de tu viento golpeando la lumbre,
de tu ternura y tu dolor de estatua.
Deja que nade junto a los cisnes maltratados.
Déja que bese dulcemente los labios de tu alma.
(Del libro inédito "Teoría del color")
|