Gustaban os nenos de apañar

croios pola eira. Un a un

íbanos guiando mentres

asalaban, suspensos,

o tránsito, a caida,

ata golpear na auga cun estralo.

 

...

 

Rematou a brincadeira. Secou o pozo.

Marcháronse no tempo aqueles nenos

que medían sen sabelo,

como un xogo,

a fondura insondable do baleiro.

 

 

POZO

 

Gustaban los niños de recoger

piedras por la era. Una a una

las iban lanzando

mientras vigilaban suspensos

el tránsito, la caída,

hasta golpear en el agua detonando.

 

...

 

Terminó la broma. Se secó el pozo,

fuéronse en el tiempo

aquellos niños

que medían sin saberlo,

como en un juego,

la profundidad insondable del vacío.

 

* Xulio L. Valcárcel, Casa última , Zaragoza, Lola Editorial, col. «Libros de Berna» 18 (ed. bilingüe de M. Martínez Forega y Mariano Castro), 2004